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La marihuana no es inocua, advierte la principal funcionaria sanitaria de EE. UU.

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La marihuana no es inocua, advierte la principal funcionaria sanitaria de EE. UU.

La adicción y los cambios cerebrales en los usuarios jóvenes son problemas probados, según la directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas

MIÉRCOLES, 4 de junio de 2014 (HealthDay News) -- Los estados que se unen a la marcha hacia la legalización de la marihuana deben dar un paso atrás y tomar en cuenta los efectos adversos de la droga sobre la salud, afirma la "zarina" de las drogas de EE. UU. en un nuevo artículo.

La marihuana es potencialmente adictiva, se ha probado que contribuye a accidentes letales en vehículos motores, y puede afectar la función cerebral y el aprendizaje, advierte la Dra. Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EE. UU.

Legalizar la marihuana conducirá al tipo de problemas sanitarios en todo el país que ahora se atribuyen al alcohol y al tabaco, aseguró Volkow, autora principal de un artículo de revisión que aparece en la edición del 5 de junio de la revista New England Journal of Medicine.

El tabaco y el alcohol tienen un impacto mucho más grande sobre la salud en Estados Unidos que las drogas ilícitas, ya que su estatus legal hace que estén mucho más disponibles para el uso, anotó.

"Al legalizar la marihuana, se tiene un uso más generalizado y muchas más implicaciones para la salud", dijo Volkow. "No necesitamos una tercera droga legal. Ya tenemos suficientes problemas con las dos que hay".

El grupo de defensoría pro marihuana NORML concurre en que la marihuana "no es una sustancia inocua", apuntó el subdirector, Paul Armentano.

"Pero sus riesgos potenciales para el individuo y la sociedad no ameritan su estatus ilícito de clasificación I bajo la ley federal, una clasificación que plantea de forma inadecuada que la planta carece de ningún valor terapéutico aceptado y que sus riesgos equivalen a los de la heroína", apuntó Armentano.

Volkow plantea sus argumentos a medida que los vientos políticos continúan cambiando hacia la legalización de la marihuana.

La semana pasada, la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, votó a favor de prevenir que el gobierno federal interfiera en los estados que permiten el uso de marihuana por motivos médicos. La marihuana médica es legal en casi la mitad de los estados.

"La opinión pública está cambiando", comentó en ese entonces la representante Dana Rohrabacher, R-Calif.

En el nuevo artículo, Volkow y sus colaboradores dijeron que la marihuana es adictiva, lo que contradice la opinión popular. La investigación ha mostrado que el 9 por ciento de las personas que prueban la marihuana se hacen adictas, apuntó. El efecto de la marihuana es incluso más potente entre los jóvenes, ya que el 17 por ciento de los usuarios menores de 18 años se vuelven adictos, aseguró.

"Es algo que muchas personas que son pro marihuana niegan. La evidencia muestra lo contrario", dijo Volkow.

La marihuana también plantea un riesgo para la seguridad pública. Las personas intoxicadas con marihuana tienen entre 3 y 7 veces más probabilidades de provocar un accidente de coche que una persona sobria, apuntó Volkow.

Lo más problemático es la tendencia de los adolescentes y los adultos jóvenes a usar la marihuana y el alcohol al mismo tiempo, lo que aumenta el riesgo de un accidente más que si usaran una de las dos drogas sola, añadió.

La marihuana también parece afectar el desarrollo cerebral de los usuarios jóvenes. Los escáneres han mostrado que los usuarios adolescentes de marihuana sufren de una actividad cerebral reducida y de una conectividad afectada entre áreas clave del cerebro, advirtió Volkow.

"Durante la adolescencia, hay una cantidad tremenda de neuroplasticidad", dijo. "El uso regular de marihuana probablemente tiene un efecto adverso sobre la forma en que el cerebro humano se conecta y se organiza".

Esto podría explicar por qué el uso frecuente en los adolescentes se vincula con un coeficiente intelectual (CI) más bajo y unas mayores probabilidades de abandono escolar, anotó el informe.

Volkow señaló que otras investigaciones han mostrado que la marihuana puede:

  • Servir como droga de "entrada".
  • Afectar el rendimiento escolar.
  • Empeorar las enfermedades mentales, como la esquizofrenia.
  • Aumentar el riesgo de problemas de salud como bronquitis crónica y enfermedad cardiovascular.

Los legisladores que están pensando sobre la legalización de la marihuana deben tomar estos efectos en cuenta, además de las deficiencias en el conocimiento actual sobre el impacto de la marihuana en la salud humana, planteó Volkow.

"En mi opinión, es desafortunado que la información que se está presentando no sea objetiva. Es muy subjetiva", lamentó. "Todos queremos pensar que hay una droga que podría hacernos sentir relajados y bien sin efectos nocivos. Es un hermoso cuento de hadas que todos desearíamos que fuera verdad".

Pero, plantea Armentano, "la criminalización actual de la marihuana es una respuesta desproporcionada a lo que, en el peor de los casos, es un problema médico, no un problema para la justicia criminal".

Las consecuencias sanitarias adversas asociadas con el alcohol, el tabaco y los medicamentos recetados son mucho más peligrosas y más costosas para la sociedad que el uso responsable del cannabis en los adultos, adujo. "Es precisamente por esas consecuencias que estos productos se regulan legalmente, y su uso se restringe a consumidores particulares y ámbitos específicos", señaló.

La legalización y regulación de la marihuana "en el mejor de los casos reducirá el riesgo asociado con el consumo o abuso de la planta", dijo Armentano.

Más información

Para más información sobre la marihuana, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. (http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/marijuana.html )

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com (http://holadoctor.com )

© Derechos de autor 2014, HealthDay

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FUENTES: Nora Volkow, M.D., director, U.S. National Institute on Drug Abuse, Bethesda, Md.; Paul Armentano, deputy director, NORML; June 5, 2014, New England Journal of Medicine