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Un estudio afirma que incluso los accidentes cerebrovasculares menores pueden restar años de vida

Un estudio afirma que incluso los accidentes cerebrovasculares menores pueden restar años de vida

Los neurólogos concuerdan en que la prevención es fundamental

MIÉRCOLES, 9 de octubre (HealthDay News) -- A pesar de los avances que salvan vidas en los tratamientos de los accidentes cerebrovasculares (ACV), estos "ataques cerebrales" pueden restar años de vida a una persona y reducir de forma grave su calidad de vida durante los años que le queden, según muestra un estudio reciente.

Los mayores daños se producen tras sufrir un ACV grave, pero incluso las personas que sufren lo que se conoce como un mini-ACV o un ataque isquémico transitorio (AIT) están en riesgo. Los nuevos hallazgos aparecen en la edición en línea del 9 de octubre de la revista Neurology.

Los expertos hacen hincapié en que evitar los ACV mediante el control de los factores de riesgo conocidos, como la hipertensión, sigue siendo la mejor manera de mejorar las perspectivas de futuro para los pacientes. El ACV tiene lugar cuando se bloquea el flujo de sangre hacia una parte del cerebro. La Asociación Nacional de Accidentes Cerebrovasculares (National Stroke Association) estima que hasta el 80 por ciento de los ACV son prevenibles.

En el nuevo estudio, se realizó un seguimiento a casi 750 personas que sufrieron un ACV y aproximadamente 450 que sufrieron un AIT. Rellenaron unos formularios sobre su calidad de vida después del ACV. Casi un 60 por ciento de los ACV completos se consideraron leves, el 23 por ciento fueron moderados y el 18 por ciento, graves.

Al compararla con los miembros de la población general, una persona que sufre un ACV, de promedio, perderá 1.71 de cada 5 años de vida con un perfecto estado de salud debido a una muerte más temprana. Además, el ACV les costará otros 1.08 años debido a la reducción de la calidad de vida, halló el estudio.

En total, las personas que han sufrido ACV pierden un promedio de 2.79 "años de vida ajustados por la calidad". Se trata de una medida que cuantifica la supervivencia y la calidad de vida en la misma escala.

Y cuanto más grave sea el ACV, mayores serán las pérdidas en cuanto a los años de vida ajustados por la calidad, mostró el estudio. Las personas mayores, las mujeres y las que habían sufrido un segundo ACV eran las que tenían un riesgo mayor de tener una calidad de vida peor y de fallecer de forma más prematura después del ACV.

El modo exacto en que los ACV afectan a la calidad de vida varía. Pueden reducir la capacidad de una persona de andar, hablar o de realizar las tareas cotidianas como bañarse, comer y vestirse.

"El grado en que un ACV impactará en la calidad de vida de un individuo dependerá de la gravedad del suceso", afirmó el coautor del estudio, Ramón Luengo-Fernández, investigador principal y miembro asociado de investigación en la Universidad de Oxford, en Inglaterra. "Aunque en muchos casos un ACV leve puede tener un impacto pequeño en la vida del paciente, un ACV grave tendrá de forma casi invariable un impacto negativo considerable".

Se cree que este estudio es el primero en asignar tal valor a los mini-ACV. Al igual que un ACV, un AIT se caracteriza por la incapacidad de moverse, el entumecimiento de una parte del cuerpo o la dificultad para hablar. Sin embargo, a diferencia de muchos ACV, estos síntomas a menudo son efímeros y dejan poca o ninguna señal de daños permanentes en el cerebro. Aun así, el estudio mostró que afectan a la calidad de vida a partir de ese momento.

"Se esperaría que los AIT, por sí mismos, tuvieran un impacto pequeño en la calidad de vida; no obstante, el efecto combinado de la medicación, la ansiedad por si se sufren más eventos y, para los que trabajen, las consecuencias en su vida laboral, afectarán su calidad de vida", señaló Luengo-Fernández. "Descubrimos que sufrir otros ACV después de un AIT redujo significativa y considerablemente la calidad de vida".

Evitar el ACV es la clave. "De entrada, al evitar un ACV mejoraremos la calidad de vida", indicó Luengo-Fernández. "Ya existen tratamientos rentables, como los medicamentos para bajar el colesterol y los tratamientos para reducir la hipertensión, que reducen significativamente el riesgo no solo de ACV, sino de eventos cardiovasculares".

"Además, reducir los factores de riesgo de ACV, [como] la obesidad, fumar y la inactividad física, también reducirán el riesgo de sufrir un ACV", afirmó.

Un experto de EE. UU. se mostró de acuerdo en que la prevención de los ACV es el camino a seguir.

"Tenemos que hacer mejor las cosas en cuanto al tratamiento de la hipertensión antes de un ACV, al control del colesterol y la diabetes y a la hora de animar a que se deje de fumar, a hacer ejercicio diariamente y a que se lleve una dieta sana", señaló el Dr. Zeshaun Khawaja, neurólogo en la Cleveland Clinic Foundation. Se sabe que todas estas medidas reducen el riesgo de ACV y de enfermedades cardiacas.

El estudio mostró lo que es sobrevivir a un ACV desde el punto de vista de la persona que lo sufre, señaló otro experto.

El Dr. Richard Libman, vicepresidente de neurología del Centro Médico Judío de Long Island en New Hyde Park, Nueva York, añadió que "la calidad de vida de las personas es lo que importa. Aunque lo estamos haciendo bien con los tratamientos de los ACV, muchos pacientes dirán que su calidad de vida se ha reducido, y esto es un incentivo para que mejoremos".

Esto incluye la prevención, pero "también necesitamos centrarnos más en las medidas que les mantengan con vida y que mejoren su calidad de vida", indicó Libman. "Parece que en el tratamiento de los ACV hay mucho más que simplemente los medicamentos trombolíticos o la tecnología avanzada".

Los trombolíticos son medicamentos de emergencia que, cuando se administran en un periodo de tiempo determinado, pueden salvar vidas y prevenir una discapacidad duradera después de algunos tipos de ACV.

Más información

Infórmese sobre la prevención del ACV en la Asociación Nacional de Accidentes Cerebrovasculares (http://www.stroke.org/site/PageServer?pagename=espanol_prevencion ).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com (http://holadoctor.com )

© Derechos de autor 2013, HealthDay

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FUENTES: Ramon Luengo-Fernandez, M.A., M.Sc., D.Phil., senior researcher and associate research fellow, University of Oxford, England; Zeshaun Khawaja, M.D., neurologist, Cleveland Clinic Foundation, Ohio; Richard Libman, M.D., vice chairman, neurology, Long Island Jewish Medical Center, New Hyde Park, N.Y.; Oct. 9, 2013, Neurology